martes, 21 de septiembre de 2010

MADRID

Madrid es un imán. Si hablamos de la historia bélica de este país, a Madrid entregó el Archiduque Carlos la perversa estrategia que le llevó a la derrota ante el Anjou. Madrid fue el eje de la campaña de Napoleón en su fugaz paso por España. Nunca entendió que tras conquistar su capital, la nación no se rindiera.Viena, Berlín, Munich, Turín...lo habían hecho. Pero Madrid, el imán, no le permitió derrotar a Moore. Los espadones del siglo XIX tenían la toma de Madrid como la polar de su alzamiento. Aquella imagen tan preciosa del pretendiente Carlos Isidro frente a frente con Cristina la regente, y su hija Isabel II niña, en su calesa. La Guerra Civil, toda ella girando en torno a Madrid, cercándola, esquivándola, defendiéndola.

Madrid, se convierte en estos días en nuevo objetivo militar, de esa lucha de clases venida a menos que protagonizan los ineflables Toxo y Méndez. "Hay que parar Madrid", es la consigna, cercar Madrid, ahogar laboralmente a Madrid. Sí eso se logra la huelga será un éxito para los sindicatos, si no su Gaudalajara, ellos a quien gusta tanto la memoria histórica. Hay que parar Madrid, para que aprenda no tanto La Moncloa, como la Casa de Correos. Madrid otra vez, símbolo a materializar, una transustantación al revés en estos tiempos tan laicos como falsos.

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