jueves, 3 de junio de 2010

DESDE LO INÚTIL AL CONFLICTO ( PROBABLE...Y EVITABLE )

JAIME ORENC
MIGUEL ÁNGEL DE UÑA



Hace unos pocos días, asistimos a un insólito espectáculo en el Senado: personas que pueden entenderse en una misma lengua, decidieron prescindir de ella y acudir a la traducción simultánea para poder seguir el desarrollo de un debate, que no versaba sobre Filología, sino sobre aspectos políticos que incumbían a todos los presentes. Se han dado todo tipo de calificativos a este hecho, haciéndose múltiples apreciaciones, pero huyendo de lo peyorativo, creemos que basta la expresión “inútil” para definirlo. Y que su única explicación parte de la necesidad de prestancia de una parte, y de la innegable debilidad de la otra. No de la exigencia de evitar un conflicto, ni de satisfacer una necesidad, sino de la calculada ruptura de un rasgo de identidad común que han disfrutado los ciudadanos de este país desde hace mas de diez siglos, y que ha extendido a más de 400 millones de hablantes del español en dos continentes. Seguro que el futuro Alfonso X “El Sabio” y Jaime I “El Conquistador”, discutiendo en Almizra los límites de sus reinos, se sentirían estupefactos viendo como 800 años mas tarde, ciudadanos prominentes de una y de otra parte, precisaban de un traductor simultáneo para entenderse.

Lo que vimos en el Senado hace días, no es sino el corolario de una política dirigida a borrar los elementos de identidad común que nos convertido, en demasiadas ocasiones a trancas y barrancas, en una nación reconocible en todo el orbe desde hace muchos siglos. La lengua, otra que el español, se ha convertido para algunos en la potente palanca de marca identitaria que determina diferenciación y, sin transición, superioridad de quien la habla. Porque a estas alturas, no creemos que quepa duda de que el “ADN lingüístico” del que habló Maragall como seña de identidad de los “catalanes” ( siempre la parte por el todo como afán de nuestra casta política ), acaba convirtiéndose en un factor de excelencia que explica, la necesidad imperiosa que ya muchos habitantes de Cataluña tienen de soltar amarras de una atrasada y carpetovetónica España. Leer la prensa editada en Cataluña en estos días de crisis económica, no hace sino remachar en el lastre que representa “España” para Cataluña, incrementando el discurso victimista que hace de los “catalanes” las hormigas que son ordeñadas sistemáticamente por las cigarras “españolas”. Lo cual coincide, y no creemos que sea casual, con un proceso de aceleración en el arrinconamiento legal de la lengua española en todos los tramos de las administraciones públicas, desoyendo el papel que la Constitución de 1978 da a la lengua común. El español, se ha convertido en el eslabón débil de la cadena en Cataluña ( y en Baleares ), ante la fragilidad de un Estado, incapaz de garantizar los derechos individuales sobre los pretendidos derechos colectivos, tan citados por los totalitarismos para justificar sus excesos.

La foto de Montilla hablando en catalán y Chaves recibiendo doctrina a través de un traductor simultáneo, no es una anécdota, “ridícula” o “risible”, ni siquiera “cara” en estos tiempos de penuria. Es peor, por inútil, pero el gesto es demostrativo del estado de la cuestión lingüística en España, girando en torno a buscar la diferenciación a través de objetos – las lenguas - que no tienen ese significado primario. Se consigue volver a situaciones “estamentales, gremiales”, dado que un conocimiento periférico, la lengua “propia”, se impone por encima de los conocimientos específicos para el desarrollo de una actividad. Como en la Edad Media, pertenecer a un gremio, significaba garantizar que los ajenos, no entraran en competencia aunque demostraran una mayor capacidad para una función concreta. La excelencia se olvida en mor de la identidad “nacional” que gira en torno a una lengua “propia”. Y esto se hace en el momento, en el que se imponen dos lenguas con potencial universal, el inglés y el español. Y esto se hace desde pretendidas posiciones de izquierda, coincidentes con la ( xenófoba afirmamos ) Liga Padana que aboga por la potenciación de los dialectos del norte italiano, con el fin de cerrar el paso a los italianos del mezzogiorno, que hacen del italiano común su puerta de acceso a la integración. Lo sucedido en el Senado hace unos días, no sólo lo entendemos como inútil, comienza a ser peligroso.

Se nos dirá que peligroso es un término excesivo, demagógico. Nos atenemos a lo que vemos a nuestro alrededor. No se trata de solapar experiencias históricas de forma simplista, pero creemos que hay que sacar conclusiones de sucesos no tan alejados de nuestra fronteras. Bélgica es un país del corazón de Europa, con una democracia asentada desde prácticamente su nacimiento, rico, culto...pero a punto de convertirse en un “estado fallido” por “culpa” de la discrepancia lingüística, utilizada en su caso, para solventar problemas derivados de una convivencia común, no siempre armoniosa como sucede en cualquier colectividad humana. Valones y flamencos, sobre todo éstos últimos, llevan el fundamentalismo de la lengua a marcar una frontera que está por encima de los derechos de los individuos, sea cual sea su lengua. Una raya imaginaria, en la tierra, en el linde de un río, determina no sólo en que idioma tienes que escolarizar a tus hijos, también a que conjunto de partidos políticos tienes que votar. Eso es a lo que ha llegado Bélgica, la democrática, culta, rica, europea, Bélgica, tras varios intentos de conciliación que siempre han perdido los que están por pelear por los derechos del individuo, principio básico de lo que es una democracia real, alejada del principio totalitario del derecho del grupo sobre el individuo.

Hace solo unos días, el Parlamento húngaro, dio la nacionalidad húngara a todos los “húngaros” del exterior, siendo el único requisito para ser reconocido como tal el dominio de esa lengua, dado que no existe otro modo de diferenciarlos de sus vecinos serbios, croatas, eslovacos, ucranianos...La atormentada historia de esos pueblos, vuelve a un punto de tensión mal acallada desde el final de la II Guerra Mundial. Y aunque son múltiples los elementos que concurren en este caso, nuevamente la lengua se utiliza como elemento de identificación excluyente, dando lugar a un conflicto que podría resolverse con el reconocimiento de los derechos individuales de los ciudadanos que hablen húngaro como lengua materna en esos países citados y la imperiosa necesidad de no trazar fronteras en base a criterios lingüísticos, volviendo a un irredentismo suicida para todos.

Hemos dicho un peligro y seguramente alguien pensará que exageramos. Pero quién en su sano juicio, hubiera aventurado hace unos años que nadie, y repetimos nadie, puede estudiar en español en Cataluña o en Baleares, al menos en el ámbito de la educación pública, sea cual sea su lengua materna, y sea cual sea el tiempo que piense o pueda estar en Cataluña, condicionando el proceso de aprendizaje de una forma totalizadora ( en el doble sentido de la palabra ). Si alguien hubiera dicho que eso sería posible, hubiera sido tildado de catastrofista, demagogo, casandra de lo imposible. Hoy es una realidad. Como Bélgica camino de un estado fallido, como Hungría a un paso del conflicto con sus vecinos. Y podemos seguir acumulando ejemplos. En nuestra Comunidad Autónoma, estamos en el trance de dar por buena una Ley de Lenguas, que presenta parcelas inquietantes, no solo para los mandatos constitucionales, sino para la libertad individual. Creemos que mirar al Este, y en parte también al Noroeste, nos debería vacunar de aventuras lingüísticas, alimento para gremialistas de la lengua por encima del propio interés de la lengua que dicen denfender.

5 comentarios:

albertoduran.es dijo...

Totalmente de acuerdo.

Un saludo a ambos.

Anónimo dijo...

vaya rollo

un incondicional

ah, ya me enteré del autor de lo de "breve si bueno..."

Espartaco dijo...

Dice Punset que si algo tiene que agradecer al cáncer es su retorno a la manada.

Seguramente, la frase, por sí sola no le diga nada pero si la lee en su contexto tiene una amplia respuesta respecto a la afirmación que realiza a propósito del binomio individuo/colectivo, base de su pensamiento político (usted identifica colectivo con totalitarismo en su escrito, y esa es una muy grave afirmación, más en los tiempos de crisis que vivimos)

Pero sobre todo porque para afirmar al colectivo España lo hace desde la negación de otros colectivos, sin que en el colectivo España intervengan los individuos (en su discurso)

Por concretar: Suiza, un pequeño estado, tiene cuatro lenguas oficiales y no pasa nada. Se pueden poner más ejemplos, pero con una mínima reflexión sobre Suiza es más que suficiente.

Podemos hablar de los lapones y sus realidades nacionales en diferentes países, los diferentes tratamientos que tienen y sus sentimientos grupales, sería otro ejemplo para su reflexión.

Para terminar ¿me molesta que en Tarrega hablen otro idioma distinto al mío? ¿y a usted? (como ve no hablo de una opinión colectiva sino personal, suya como individuo)

miguel angel de uña dijo...

Estimado Espartaco. Conozco Suiza bastante bien y también tienen problemas con sus "idiomas".Los francófonos, ¡ qué decir de los cantones italianos del sur !, apenas hablan alemán, y de ello se quejan los habitantes de los cantones que hablan alemán, que con frecuencia sí dominan el francés ( el romanche es una curiosidad casi folklórica ). Sin embargo en Apenzeller no encontré a nadie que hablara francés, y cerca de la frontera con Austria, me sucedió lo mismo, al igual que en Saint Gallen y en algunos restaurantes de Zurich. Y me consta que hay cierto enfado por parte de los germanofonos,al igual que existe entre los flamencos con los valones. Pero desde Ginebra, hasta Bregenz, salvo algunos disparatados intependentistas del Jura, y desde el Ticino a Zurich, la bandera suiza da cobijo a todos dentro de un estado confederal. Puede haber un cierto enfado, pero nadie cuestiona Suiza, como un valor, y salvo algún descerebrado no creo que un sujeto de Zurich se crea superior a uno de Lugano porque uno hable alemán y el otro italiano. A mí no me molesta que en Alcarrás se hable catalán. Es más, defendí ese derecho desde los 18 años que empecé en esto tan penoso como es la política, y lo sigo defendiendo en la actualidad.Pero lo que no puedo defender es que en un país que no es confederal, que no se ha dado ese status, se imponga una lengua sobre otra y sobre todo que esta dinámica esconda, no un principio de supervivencia de una lengua ( el catalán en este caso ),sino que se le de un valor de superioridad, de una marca de ADN, que es (evidente ) nefasto para el que no la posee, porque está fuera de las cualidades necesarias para ser un ciudadano pleno. Y tengo claro que la excusa para no "amar" a España está en que los sentimientos "no se pueden imponer", dicho por los mismo que sin son capaces de " educar en el odio", algo que no sea aplican los nacionalistas catalanes que utilizan la lay del embudo de forma constante, falseando tanto la historia como los datos. Es ahí, donde pongo el acento de lo totalitario. No dude que el nacionalismo, español, catalán, vasco, o lagarterano es totalitario, por muy ancha que sea la base social que lo sustente. "España" como idea, ha podido ser una mala madre en épocas determinadas de su historia. No lo dudo. Pero no lo ha sido desde la Transición, y ahora se está convirtiendo en una mujer maltratada, si se me permite la licencia, en manos de todo un cojunto de sujetos, parte de cuyo problema es su propia indigencia intelectual. Sin ambages, los Benach, los Carod, los Pujol, los Mas, los Laporta, los Urkullu, los Anasagasti.... desgraciadamente podemos seguir casi hasta el infinito en los múltiples caudillitos, Indíbil y Mandonios, que constelan la piel de toro. Desdichadamente no son otra cosa que el producto destilado de la sociedad que les elige como dirigentes. Es un día difícil desde lo económico despues de lo qu enos sigue pidiendo el ECOFIM, y una cosa nos lleva a la otra. Dirigentes patológicos para un pueblo autista. Un saludo.

Anónimo dijo...

brevedad, suplico, espartaco y de la uña, tanto monta, monta tanto. He visto un librito que tiene buena pinta:crímenes del comunismo. Terror, asesinatos en masa, nula promoción del pensamiento crítico, represión. Vamos, un lujo.
Lo peor de cada casa al mando. Los, piensan ellos, insustituibles.

Totalmente de acuerdo, dice Albertito. Breve pero aportando algo, chaval. Tú puedes, va.