domingo, 20 de enero de 2008

MI COMPROMISO

Cuando los políticos alemanes se enfrentaron a una crisis económica, dura pero que no comprometía las bases del Estado, llegaron a un acuerdo y formaron la "gran coalición" que ha logrado unos magníficos resultados para Alemania. En España nos enfrentamos a un reto mayor al que abordaron los políticos alemanes. Si la presión nacionalista era ya grave en la última etapa del "aznarismo" se ha convertido en más pesada durante estos cuatro años de "zapaterismo". Se ha pasado de lo verbal a lo factual, con un referendum anunciado en el País Vaco para el próximo mes de Octubre, también con un sonrojante pulso del nacionalismo catalán y ahora para más inri del gallego y del balear. Todos ellos bajo la tutela de un Gobierno debilitado por sus urgencias parlamentarias y de un Partido Socialista cada vez mas fraccionado por el deseo de detentar el poder al precio que sea. Las promesas del Partido Popular en el más que hipotético caso de que gane las elecciones, nos ofertan más de lo mismo, apaños con los nacionalistas para garantizar su acceso al poder. Sí en algún momento yo hubiera percibido que los dos grandes partidos, podían haber llegado a un punto de entendimiento suficiente como para asegurar la "gran coalición" que demanda la situación española, tal vez no hubiera salido de un "retiro" político que duró 15 años. Pero el espíritu cainita que impulsa a ambos partidos en sus relaciones institucionales e incluso personales, creo que hace imposible el acuerdo que podría comenzar a dar solución a los problemas que han trenzado día a día los nacionalismos periféricos y que no tienen visos de acabar hasta que conlleven el final de este país que llamamos España. La mediocridad de sus líderes, la pobreza intelectual de sus propuestas mas cercanas al chascarrillo que a una crítica intelectual adulta, me ha llevado a un hartazgo que solo tenía solución volviendo al compromiso político. Unión, Progreso y Democracia ha nacido de esa preocupación, de ese dolor por ver la erosión continua de la convivencia que han propiciado nuestros vulgares políticos. No sólo ellos me han hecho dar el paso. Ver el adocenamiento del "pueblo", su avestrucismo, su incapacidad para la reflexión, votando sin querer saber, solo por la fidelidad ovina a unas siglas que mienten sin pagar un precio por ello, me ha llevado, más si cabe que el comportamiento de los políticos, a hacerme cargo de la la candidatura de UPyD por Huesca. Es necesario este Partido para lograr que la erosión del Estado español se detenga. Es necesario este Partido para que la gente común empiece a reflexionar sobre otras posibilidades que no sean elegir entre los "hunos y los hotros" que ya denunció Unamuno durante la II República. Mi compromiso es intentar que termine el chantaje del nacionalismo, la debilidad del Estado, la ponderación en las relaciones institucionales y sobre todo lograr que los ciudadanos sientan que votan porque piensan, no porque se dejan llevar por el eslogan o, lo que es mas grave, porque así no ganan los "otros". La vida ciudadana en cualquier momento, pero más cuando tanto nos jugamos - y no muy lejos -, no puede ser un "viva el Betis manque pierda".

2 comentarios:

albertoduran.es dijo...

Suscribo lo arriba expuesto. Un saludo y mucho ánimo,
Alberto Durán

Anónimo dijo...

APUESTO POR UPyD
Es decepcionante como nuestros gobernantes y los que aspiran a ello, se hunden en un mar de descalificaciones en el que prevalece el "tú más...."
Espero que vuestro mensaje sea escuchado y encontréis un "hueco" en ésta desmembrada España.
Saludos.
Santi